
El cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha generado preocupación entre inmigrantes y empleadores. A pesar de la disputa política sobre políticas de control migratorio que originó esta situación, el impacto inmediato en los servicios de inmigración ha sido limitado.
Servicios de Inmigración: Funcionamiento Continuo
Según análisis de expertos, el cierre se produjo por la falta de acuerdo en el Congreso para aprobar un presupuesto que financie al DHS hasta 2026. No obstante, la mayoría de los servicios migratorios continúan funcionando, ya que se financian con tarifas pagadas por los solicitantes y no dependen de asignaciones presupuestarias anuales.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) sigue operando sin interrupciones significativas. Se continúan procesando solicitudes de residencia permanente (green card), permisos de trabajo, naturalización y visas basadas en empleo, incluyendo la H-1B. Las entrevistas y citas biométricas programadas se mantienen, salvo notificación oficial de cancelación.
Otras Agencias y Áreas Afectadas
El Departamento de Trabajo (DOL) y el Departamento de Estado (DOS) cuentan con financiamiento asegurado, garantizando la continuidad de procesos como las Solicitudes de Condiciones Laborales (LCA) y la certificación laboral PERM. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mantienen sus operaciones habituales.
Los impactos más visibles se observan en agencias como la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Guardia Costera, donde muchos empleados trabajan sin recibir salario durante el cierre, generando inconvenientes logísticos.
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