El juicio oral por el hundimiento del ARA San Juan y la muerte de sus 44 tripulantes reveló numerosas fallas previas del submarino. Entre ellas, se destacan un incendio en 1995, una falla de propulsión en 2014 y la falta de mantenimiento en dique seco por más de 40 meses. Estas revelaciones surgieron durante la quinta y sexta jornada del proceso judicial en El Calafate.
Detalles Técnicos y Discusiones Legales
El debate judicial se centra en detalles técnicos aportados por testigos del Ministerio Público Fiscal. Se busca reconstruir tanto los eventos de las últimas horas del submarino como su estado en los años previos al siniestro. La fiscalía sostiene que existían alertas claras de que el ARA San Juan no estaba en condiciones seguras para operar en 2017. Los abogados querellantes, representando a las familias de los marinos, comparten esta postura.
Por otro lado, las defensas de los exoficiales de la Armada juzgados admiten la existencia de tareas pendientes, pero argumentan que el submarino mantenía condiciones de navegabilidad. La discusión se centra en si estas fallas comprometían la seguridad de la nave y de su tripulación.
Incidentes y Reparaciones
El juicio también recordó un incendio de baterías similar ocurrido en 1995, cuando el ARA San Juan estaba en Mar del Plata. Además, se expuso una falla de propulsión de 2014, donde la rotura de un selector dejó al submarino sin capacidad de propulsión a 40 metros de profundidad. También se mencionó una salida a superficie de emergencia en noviembre de 2014 debido a un apagón total que afectó la alimentación de las baterías.
El capitán de navío Fabián Walter Krawinkel, jefe del Proyecto Submarino, explicó el proceso de reparación del ARA San Juan entre 2008 y 2014. Afirmó que las fallas fueron reparadas y que se realizaron pruebas de navegación con inspectores a bordo para evaluar los arreglos.
Cambio de Dependencia y Mantenimiento Pendiente
En septiembre de 2015, el ARA San Juan pasó del Proyecto Submarino al Comando de la Fuerza de Submarinos. Este cambio incluyó un listado de 33 tareas de mantenimiento correctivo pendientes, de las cuales solo se autorizó invertir en trece. Además, se destacó que el submarino no había ingresado a dique seco en más de 40 meses, superando el plazo recomendado por el fabricante.
Para la querella y la fiscalía, la falta de pruebas hidráulicas y el retraso en el mantenimiento en dique seco significaron que el submarino zarpó con una vulnerabilidad estructural no verificada, elevando el riesgo de la operación por encima de los límites permitidos.
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