
Estados Unidos ha reactivado la producción de uranio enriquecido purificado tras 20 años de inactividad en el Complejo de Seguridad Nacional Y-12, ubicado en Oak Ridge, Tennessee. Este complejo, que fue vital en el Proyecto Manhattan durante la Segunda Guerra Mundial, ahora marca un hito al producir su primer «botón» de uranio enriquecido. Este logro representa una nueva era en la disuasión nuclear del país, utilizando un proceso más eficiente y seguro.
El Regreso del Uranio Purificado
La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) confirmó el reinicio de la purificación de uranio en el complejo Y-12, un proceso que se autorizó meses después del arranque del proyecto de electrorrefinado en septiembre de 2025. Este nuevo proceso permite abandonar las antiguas plantas de Y-12, que dependían de tratamientos químicos complejos, ineficientes y riesgosos para los trabajadores. La nueva tecnología es más limpia y segura, marcando un avance significativo en la producción de uranio.
El uranio purificado es un material crítico que respaldará misiones de seguridad nacional, incluyendo la producción de armas nucleares y el suministro de combustible para reactores de portaaviones y submarinos de la Marina de los Estados Unidos. Esta iniciativa responde a las directrices de seguridad y defensa impulsadas bajo el mandato del expresidente Donald Trump, así como a la necesidad de independencia de recursos, ya que el Servicio Geológico de EEUU añadió el uranio a su lista de minerales críticos.
El Proceso de Electrorrefinado
El secreto detrás de este renacimiento es el electrorrefinado, un proceso basado en técnicas comerciales utilizadas para purificar metales como el aluminio, el titanio y el cobre. Desarrollado originalmente por el Laboratorio Nacional de Argonne y perfeccionado por el equipo de Y-12, el electrorrefinado utiliza una celda electrolítica con dos electrodos sumergidos en una solución química. Este proceso permite obtener una pureza del 99,9% y reciclar uranio de diversos subproductos, reduciendo drásticamente los desechos en comparación con los antiguos tratamientos químicos.
El complejo Y-12 también enfrenta el desafío de limpiar la herencia de la Guerra Fría, durante la cual se utilizaron grandes cantidades de mercurio para la separación de litio, causando una devastación ecológica. La construcción de la Instalación de Tratamiento de Mercurio Outfall 200, prevista para 2027, permitirá tratar hasta 3.000 galones de agua por minuto y demoler de forma segura las instalaciones más antiguas y contaminadas.
Con el uranio fluyendo de nuevo en Y-12, Estados Unidos no solo está modernizando su infraestructura, sino que también está enviando un mensaje claro al mundo sobre su compromiso con la eficiencia tecnológica, la seguridad de sus trabajadores y la fiabilidad de su política de defensa.
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