
La Guardia Civil en Madrid ha expresado su preocupación por el incremento en los actos de vandalismo dirigidos contra los radares de control de velocidad, especialmente aquellos ubicados en puntos estratégicos como la M-607 y la M-505. Los incidentes, que incluyen desde el uso de pintura para inutilizar los dispositivos hasta la destrucción a pedradas, han generado un llamado a reforzar la vigilancia en la zona.
Daños y Costos
Los daños ocasionados a estos radares representan un costo significativo. La reparación de un cinemómetro fijo puede ascender a aproximadamente 70.000 euros, debido a la sofisticada tecnología que incorporan, como sistemas de reconocimiento de caracteres, sincronización GPS y cámaras de iluminación láser. En algunos casos, los radares han sido reparados y vandalizados nuevamente al día siguiente, lo que agrava aún más la situación.
Según el Código Penal, los responsables de dañar bienes públicos pueden enfrentar penas de prisión de uno a tres años. Sin embargo, la persecución de estos delitos se dificulta sin una vigilancia constante, considerando que en España existen cerca de 4.000 radares de velocidad instalados. La DGT, por su parte, defiende que los radares son una medida de seguridad activa para los conductores, aunque en 2025 se registró un récord de recaudación por sanciones de radares, alcanzando los 540 millones de euros.
Antecedentes y Medidas
Este no es un fenómeno nuevo. Casos similares se han registrado en otras regiones de España, como Málaga y Granada, donde radares recién instalados fueron rápidamente saboteados. Ante esta situación, la DGT ha reforzado la presencia de agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y de Seguridad Ciudadana en los puntos más conflictivos, con el objetivo de disuadir y prevenir futuros actos vandálicos.
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