
El medicamento Ozempic, utilizado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, se enfrenta al fin de su patente de comercialización en marzo de 2026. Esto permitirá la producción de genéricos más asequibles en varios mercados internacionales, prometiendo una reducción significativa en los costos del tratamiento.
El éxito y las patentes del Ozempic
Desarrollado por la firma danesa Novo Nordisk, Ozempic ha tenido un éxito notable, especialmente por su uso no indicado técnicamente para la pérdida de peso. Aunque originalmente aprobado para la diabetes tipo 2 en 2017, su capacidad para generar pérdidas de peso de hasta un 20% ha impulsado su demanda. Sin embargo, el alto precio del tratamiento ha limitado su accesibilidad, haciendo que la posibilidad de desarrollar genéricos sea crucial para democratizar el medicamento.
Las patentes farmacéuticas suelen tener una vida útil de 20 años. Una vez que expiran, otros laboratorios pueden producir medicamentos con el mismo principio activo a un costo menor. En el caso de Ozempic, la patente base se solicitó alrededor de 2006, lo que significa que en marzo de 2026, países como India, China y Brasil podrán comenzar a producir genéricos.
En India, ya se preparan para comercializar genéricos como Obeda y GLIPIQ, lo que podría reducir los costos del tratamiento entre un 80% y un 90%, situando el precio mensual entre 15 y 30 dólares. Sin embargo, en la Unión Europea y Estados Unidos, la protección de la patente se extiende hasta 2031 y 2033, respectivamente, debido a mecanismos legales que compensan los tiempos de ensayo clínico y aprobación regulatoria.
Ante el fin del monopolio, Novo Nordisk está desarrollando versiones orales más efectivas y apostando por CagriSema, una combinación de GLP-1 y amilina, para potenciar la reducción de peso. El objetivo es mantener su cuota de mercado frente a la competencia de los genéricos.
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