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Anna del Boca Revela el Impacto del Ingreso de su Madre a GH y su Decisión Sobre el Apellido

La hija de Andrea del Boca reflexiona sobre la participación de su madre en Gran Hermano y explica su cambio de identidad, marcando un nuevo capítulo en su vida.

En el torbellino mediático que rodea a la nueva edición de Gran Hermano, el apellido Del Boca vuelve a resonar con fuerza. Mientras Andrea del Boca se aventura en la experiencia de convivir en la casa más famosa del país, su hija, Anna del Boca, se abre camino en el streaming de Telefe, construyendo su propia voz dentro de una dinastía con más de un siglo de historia en la televisión argentina. “Siento mucho agradecimiento a Telefe y también a mi apellido, que es un legado que para mí representa mucho. Pensá que los Del Boca estuvieron más de 120 años trabajando y dando trabajo en este medio”, declara Anna con orgullo.

Como nieta del reconocido director Nicolás del Boca y protagonista de una historia personal marcada por la exposición mediática y un conflicto judicial con su padre, Ricardo Biasotti, la joven, que se debate entre la actuación y la gastronomía, habla con franqueza sobre su identidad, la relación con su madre y los años difíciles que atravesaron como familia.

El Desafío de Ser Del Boca

Consultada sobre si es difícil ser Del Boca a la hora de conseguir un trabajo, Anna responde: “No sé si es difícil. Obviamente es una responsabilidad porque la exposición no viene sola, pero yo me lo tomo con mucho agradecimiento, mucho amor y mucho deseo de hacer honor a ese legado”.

Anna también compartió su experiencia laboral fuera de los medios: “¡Sí, re! Yo en realidad no me acerqué tanto a los medios. Siempre fui más (como hacía mi abuela) de acompañar a mamá detrás de cámara. En Bake Off le manejaba las redes. En estos últimos años trabajé en una marca de ropa, con una cirujana estética y con una marca de carteras haciendo marketing digital”.

Con planes de estudiar gastronomía, Anna sueña con un futuro emprendimiento: “Sueño y fantaseo con eso. Necesito tener un lugar de pasta que se llame “Del Boca”. No me lo vayan a sacar, eh, ya lo voy a registrar [risas]”.

Sobre su faceta actoral, Anna confiesa: “Siento que la tengo un poco dormida, aunque en el streaming juego un poco un personaje; más allá de que me gusta ser auténtica, me gusta ser yo. Pero, obviamente, para mí la meta es la pantalla grande. Yo quiero hacer cine, quiero dirigir y actuar”.

En cuanto al acompañamiento a su madre en este reality, Anna reflexiona: “Sí, fueron largos años difíciles. Yo siempre la acompañé mucho. A mí lo que me pasa con mamá es que la veo como mujer. Nosotras nos tratamos muy de igual a igual, entonces a veces se borra ese rol de hija y madre. Desde muy chica tocó lo judicial; después vino el fallecimiento de mi abuelo, mis abuelas muy grandes, entonces era decir: “Bueno, mamá está mal. Vamos para arriba”. Yo me autoproclamo el chaleco antibalas y la coach motivacional de los Del Boca”.

Años de Compañía

Recordando los años sin exposición y pantalla, Anna comparte: “Yo soy una persona de rescatar lo mejor y creo que nos unió muchísimo más como mujeres. Puedo resumir esos años con una palabra: “Compañía”. La verdad es que nos acompañábamos mucho; era remar aunque sea en cemento. Quizás es porque yo soy medio fantasiosa, pero prefiero ser así. Yo prefiero ser como medio princesita de cuentos. A mi madre le debo mi comida, mi techo, mi educación, mi salud. Siempre se calzó al hombro el que toda la familia esté bien; siempre fue muy de cumplir. Por eso ahora me emociona, me enorgullece y celebro tanto que esté en la casa, porque está jugando. Merece divertirse. Este murmullo de: “Es una estrella, ¿cómo va a estar ahí?”. Es un trabajo, necesitamos trabajar. Y me parece de mucha honra como mujer mostrarse tan natural, sincera y humana”.

La Decisión de Entrar a Gran Hermano

Sobre la decisión de Andrea de entrar a Gran Hermano, Anna revela: “Obvio, yo le dije que entrara [risas]. Lo de Bake Off y Gran Hermano fueron cosas que yo dije… Porque se habla mucho del lavado de imagen…”. Ante la pregunta de si le molesta esa palabra, Anna responde: “No, no me entran las balas. Es muy difícil que realmente me desestabilicen porque soy muy templada; eso es algo que tenemos muy distinto con mamá. Entonces, si me atacás, estás hablando más de vos que de mí. Y eso lo tengo muy claro. Pero esto del lavado de imagen es ridículo. Mi mamá es una mujer que tiene 57 años de carrera y sabe perfectamente que lo primero de lo que van a hablar es de lo judicial, de todos sus asuntos personales, de toda su intimidad”.

Anna explica que sabían que en el afuera eso iba a pasar: “Por supuesto, era como un temor también porque es lo desconocido. Por más que te comas el mundo y que tengas todas las telenovelas y todos los trabajos encima, nunca hizo una cosa así; es un loco”.

Sobre si le costó aceptar, Anna comenta: “No sé si le costó tanto, pero obviamente se tomó su tiempo para pensar. Además, ella es muy fanática del programa. Lo conoce mucho”.

En cuanto a las preocupaciones de Andrea, Anna revela: “Algo así [risas]. En realidad, somos un matriarcado en casa. Somos cuatro mujeres (mi abuela, mi tía, mi mamá y yo) —y el perro— y todas nos repartimos las tareas. Igual tuvimos un momento de organización, armamos como un esquema de tareas y nos ayudamos entre sí. Me encanta porque lo de pagar las cuentas ella lo dice mirando el almohadón. El recurso del almohadón me da mucha gracia. La verdad es que lo habíamos pensado para que sea una distinción en la casa. Otros participantes tenían un muñeco… Bueno, ella tiene su flor y el almohadón”.

Anna también expresó su deseo de mandarle un mensaje a su madre: “¡Re! Decí que trabajo también para el canal y no puedo ir a gritarle afuera de la casa. Pero yo también soy muy fan del formato, entonces todo el tiempo quiero darle letra y no puedo. Yo me pongo en el lugar de los participantes y, más allá de todas las críticas que puedan tener, hay que bancarse estar ahí aislados de todo. Es muy fuerte”.

Acerca de la salud de su abuela, Anna asegura: “Sí, pero la verdad que mi abuela es de fierro. Es dura y fuerte como ninguna; mis dos abuelas lo son. Después de tantos años de no sentirse en su eje, fue decir: “¡Divertite!”. Para ella también es una felicidad el verla ahí adentro”.

Consultada sobre cuánto tiempo aguantará Andrea en la casa, Anna responde: “Las cosas que se ha aguantado mi madre… Imaginate si no se va a aguantar un mes, dos meses, seis meses en la casa más famosa”.

Sobre si la cocina es estrategia o siempre le gustó, Anna comenta: “No, nos repartimos la cocina en casa. A mí me da gracia porque es un tema de pelea la cocina en casa porque ella es enojona y medio mandona. Pero sí, yo creo que es estrategia. De hecho, fue consensuado un poquito entre las dos. O sea, se llevó el delantal; había algo pensado”.

Anna también defiende a su madre de las acusaciones de actuar todo el tiempo: “Andrea del Boca es la Andrea del Boca que estás viendo todo el tiempo. Lo que pasa es que las actrices también somos actores ya por naturaleza. Además, hoy en día todo es una puesta en escena. Todo es redes, cámaras, viral, repercusión; entonces se ha hecho como una performance continua de la vida cotidiana. Pero yo que la conozco porque viví toda mi vida con ella, ella es así. Capaz es mal llevada con la cocina, contestataria. Yo la quiero ver enojada porque es brava”.

Romances y Rivalidades

En cuanto a la supuesta enemistad con Yanina Latorre, Anna opina: “No, no creo. A mí me parece que hay que ser funcional al show y Yanina es funcional al show. Mamá es muy viva también. Yo creo que justamente uno necesita esas picas, esos intercambios, sean románticos o de rivalidad. Yanina debe conocerla; no le creo si dice que no la conoce. Me parece que ellas tienen que ser más vivas”. Sobre los romances atribuidos a Andrea, Anna responde: “Desconozco. Ahí tiene que hablar más mi madre. Ella es la telenovela misma. En su vida no le ha faltado romance”.

Anna también compartió sobre un antiguo amor de su madre: “Sí, lo conocí en 2015, 2016 más o menos. Yo tenía 15 y habíamos ido a Nueva York, que es donde él vive. A mí me encanta el inglés, entonces lo quería conocer y la verdad que fue muy lindo, fue muy ameno”.

Sobre si fue celosa de los hombres de su madre, Anna asegura: “No, jamás. Soy re pata. Le agarro el teléfono y le mando mensajitos a… para aceitar la situación. Hay gente que le escribe por redes y mamá me pregunta mucho a mí. Soy muy consejera”.

Finalmente, Anna reveló: “Jeffrey (Sachs, el empresario), seguro. Ella diría: “Jeffrey y mi hija”. Para ella fue de mucha ilusión y mucho esfuerzo el embarazo”.

Una Nueva Identidad

Anna también habló sobre su reciente cambio de nombre: “Sí, fue después de la cuarentena. Fui con mis dos mejores amigos, Maru y Nico, porque tenés que tener testigos en todo el proceso judicial, y la verdad que fue un momento de celebración para mí. Yo, en general, siempre fui Anna del Boca. O sea, nunca hubo un problema de nombres. Se empezó a hacer una confusión en los medios (yo creo que para chicanear un poquito con los problemas paternos), pero en todos mis vínculos siempre fui Anna”.

“Para mí fue como una celebración de identidad. Yo uso mucho la palabra renacer. Para mí, uno renace todos los días y siempre tiene la chance de seguir renaciendo. No importa la edad que tengas, no importa el momento que estés viviendo. Fue mucha ilusión también porque era como adueñarme un poquito más de mí. El tema del lavado de imagen, de nombre, de lo que sea, no es borrar la historia; simplemente es darle un nuevo comienzo”, reflexiona Anna.

Consultada sobre si se sentaría a tomar un café con su padre hoy, Anna responde: “Hoy no, pero la vida es larga. Yo voy a vivir mucho tiempo, seguro. Yo soy muy abierta en general, pero también soy muy clara con mis vínculos. Creo que hubo muchas posibilidades de acercarse y no pasaron. Pero nunca viví una ausencia, nunca tuve tiempo de vivir ausencias o vacíos. La verdad es que fui criada con mucho amor y creo que se nota, así que estoy como bastante entera ahí”.

“Las personas que me rodean se ganan el título por el amor y el respeto que nos tenemos, y con él fue algo muy recíproco. Me pasa lo mismo con mamá. Peleamos mucho porque somos muy distintas, pero siempre le digo que yo no me rijo por la sangre”, afirma Anna.

Amor y Futuro

Compartiendo sobre su relación, Anna revela: “Sí, hace casi siete años. Nos conocimos en el colegio. En secundaria hicimos primero y segundo año juntos, pero ni bola; no nos gustábamos. Él en realidad era vivaracho porque se sentaba en el banco de atrás y se copiaba. Yo siempre fui muy buena en inglés, fui muy buena alumna en general. Después del colegio, nos reencontramos y conectamos. Nos encontramos en un lindo momento”.

“¡El mejor! Realmente, hay que bancar la parada. Muchas veces tuve charlas con amigas y mamá de decir: “¿Lo dejo?”, “¿Se bancará tanta mochila?” Porque no hay poco trauma por acá. En el bingo me llevo todos los puntos. Somos muy amigos en el amor y el romance. La verdad, que yo creo que mi amor propio también se refleja mucho en la persona que elegí para tener al lado”, declara Anna sobre su pareja.

Finalmente, Anna concluye: “Andrea del Boca es la ganadora de esta Generación Dorada? Para mí, siempre”.

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