
En Bariloche, una enigmática torre de estilo medieval, obra del arquitecto Alejandro Bustillo, se alza en la Península San Pedro, permaneciendo inaccesible al público. Construida hace casi 90 años, esta edificación ha generado numerosas teorías, incluso algunas que la vinculan con un posible refugio nazi en la región.
El Enigma de la Torre Bustillo
Ubicada en un predio privado a 20 kilómetros del centro cívico de Bariloche, la torre fue concebida por Alejandro Bustillo, reconocido por su trabajo en varios edificios de Parques Nacionales. Según el propietario actual del lugar, Bustillo adquirió la punta norte de la Península San Pedro alrededor de 1935, durante la búsqueda de la ubicación ideal para el hotel Llao Llao. La torre y la casa fueron construidas entre 1937 y 1939, con planos finales presentados en 1940.
La torre, de tres plantas con un mirador en la cima, fue diseñada como estudio y casa de huéspedes. Conserva gran parte de su mobiliario original y un escudo familiar del siglo XVII proveniente de León, España. Su ubicación apartada, apenas visible desde el lago Nahuel Huapi, ha alimentado diversas especulaciones sobre su origen, incluyendo la teoría de que sirvió como refugio para líderes nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
Bustillo buscó integrar la torre con el entorno natural, utilizando piedra local para construirla como una extensión del cordón rocoso de la Península San Pedro. La propiedad, originalmente destinada a actividades productivas, fue loteada y vendida por Bustillo en 1947. Actualmente, la torre permanece cerrada al público, manteniendo su aura de misterio y leyenda.
A pesar de las especulaciones, la Torre Bustillo sigue siendo un testimonio del legado arquitectónico de Alejandro Bustillo en la región. Su diseño integrado al paisaje y su historia enigmática la convierten en un punto de interés para quienes visitan Bariloche.
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