
En el mercado inmobiliario de Buenos Aires, el contrato de comodato emerge como una alternativa al alquiler tradicional, especialmente para el sector corporativo y las pymes. Esta figura legal, históricamente vinculada a préstamos entre familiares, ofrece ventajas impositivas, pero su uso indebido puede acarrear riesgos legales significativos, según advierten expertos.
¿Qué es el Comodato?
El comodato es un contrato por el cual el propietario (comodante) cede el uso gratuito de un bien mueble o inmueble a otra persona (comodatario), quien debe cuidarlo y restituirlo. La gratuidad es su característica principal, diferenciándolo del alquiler, donde existe un canon obligatorio. Sin embargo, la clave está en que no exista una contraprestación encubierta.
Con la desregulación económica de diciembre de 2023, el comodato se presenta como una estrategia para evitar impuestos como el IVA en alquileres comerciales. No obstante, si se utiliza para ocultar un alquiler real, las consecuencias pueden ser severas, incluyendo la reclasificación judicial del contrato y sanciones por parte de los organismos recaudadores.
Para evitar problemas, los especialistas recomiendan formalizar el acuerdo por escrito, preferiblemente con certificación notarial, incluir fiadores que garanticen el cumplimiento de las obligaciones y detallar cuidadosamente las cláusulas para prevenir conflictos futuros. Es fundamental que tanto propietarios como inquilinos revisen la documentación y se aseguren de que todos los acuerdos queden por escrito.
En un contexto de cambios normativos, el contrato de comodato se presenta como una herramienta útil, pero requiere un análisis cuidadoso y asesoramiento legal para evitar riesgos y aprovechar sus beneficios de manera legítima.
Seguinos en nuestras plataformas: YouTube, Instagram y Facebook como La Tribu TV.

