Teherán se encuentra bajo alerta luego de que residentes reportaran la caída de una inusual ‘lluvia negra’ tras un ataque a depósitos de petróleo. Según informes de CNN, el agua de lluvia presenta un color oscuro, aparentemente saturada de petróleo, generando preocupación en la población. La Media Luna Roja Iraní ha emitido advertencias sobre el riesgo de liberación de compuestos tóxicos a la atmósfera como consecuencia de las explosiones.
Consecuencias del ataque
El ataque, atribuido a una acción conjunta de Estados Unidos e Israel, tuvo como blanco una importante refinería de petróleo ubicada en el sur de Teherán. Videos difundidos en redes sociales muestran la refinería envuelta en humo y llamas, mientras que testigos describen una explosión que iluminó el cielo nocturno. El Departamento de Defensa Civil ha instado a los residentes a permanecer en sus hogares ante la presencia de una densa nube de humo sobre la ciudad.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) calificaron el ataque como un paso significativo para profundizar el daño a la infraestructura militar del régimen iraní. La agencia oficial de noticias IRNA confirmó que el depósito atacado se encontraba en una zona cercana a una importante refinería de petróleo. Imágenes de otros ataques, incluyendo uno contra la infraestructura militar del Aeropuerto de Mehrabad, también se han viralizado.
El conflicto bélico en Medio Oriente continúa escalando, con Israel reportando el lanzamiento de aproximadamente 3400 ataques contra posiciones en Irán desde el inicio de la guerra. El general de brigada Effie Defrin, portavoz militar israelí, informó que se han utilizado alrededor de 7500 municiones en estos ataques. La situación en Teherán permanece tensa, con la población preocupada por los efectos a corto y largo plazo de la contaminación atmosférica.
Las autoridades iraníes evalúan los daños causados por los ataques y coordinan esfuerzos para mitigar el impacto ambiental. Se espera que en los próximos días se realicen análisis exhaustivos de la calidad del aire y del agua para determinar el alcance de la contaminación y establecer medidas de protección para la población. La comunidad internacional observa con atención la evolución de la situación, ante el temor de una escalada aún mayor del conflicto en la región.

