
Viviana Galli, de 54 años, es una contratista rural nacida y criada en Juan Nepomuceno Fernández, provincia de Buenos Aires. En una entrevista con La Nación, Galli compartió su profunda conexión con el campo, sus valores arraigados y su trayectoria desde la infancia en una chacra familiar hasta liderar su propia empresa de siembra y cosecha.
Una Vida Ligada a la Tierra
Desde pequeña, Viviana estuvo inmersa en la vida rural, rodeada de animales y los valores del campo. Recuerda con cariño su infancia, cuando la llevaban a la escuela en una rastrojera y extrañaba a su padre, que viajaba largas distancias como contratista. A pesar de estudiar computación e inglés, su destino siempre estuvo ligado a la actividad rural.
En 2016, Viviana decidió involucrarse plenamente en el negocio familiar, comprando las maquinarias de su padre junto a su hermano. Dos años después, renunció a su trabajo como docente para dedicarse por completo al campo, trabajando junto a su marido. Hoy, su empresa familiar realiza siembra, disco, rolo y cosecha, con la participación de sus hijos Jonathan y Nicole.
Para Viviana, ser mujer rural es apasionarse por la tierra, cuidar el suelo y proyectar a futuro. Ser contratista es andar en tractor como andar en bicicleta en el campo. En Expoagro, participó de la Cumbre de Contratistas, donde destacó la importancia de la unidad del sector y la necesidad de facilitar el acceso al financiamiento.
Viviana Galli es un ejemplo de dedicación y pasión por el campo argentino. Su historia demuestra que el trabajo rural es una construcción colectiva que se transmite de generación en generación, y que el amor por la tierra puede ser un motor para construir un futuro próspero. Ella recalca la importancia de que los conductores tengan paciencia con los contratistas en la ruta, ya que ‘nuestra oficina es el campo’.
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