La estación internacional de Canfranc, en los Pirineos aragoneses, España, que permaneció abandonada desde 1970, fue transformada en un hotel cinco estrellas de la cadena Royal Hideaway. Inaugurada en 1928, la estación fue en su momento la segunda más grande de Europa y ahora renace combinando historia, arquitectura y sofisticación.
Rescate Histórico y Arquitectónico
El proyecto de recuperación respetó elementos originales como la marquesina metálica y la fachada neoclásica. Se incorporaron materiales nobles como terciopelo, mármol, madera y latón para reinterpretar su espíritu original en clave contemporánea. Durante la Segunda Guerra Mundial, Canfranc fue un punto estratégico para operaciones de espionaje y tráfico de oro nazi.
El hotel, llamado Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, cuenta con 104 habitaciones, incluyendo suites de lujo, spa con pileta climatizada, gimnasio y biblioteca. La propuesta gastronómica también rinde homenaje al pasado ferroviario, con restaurantes en antiguos vagones restaurados, como el Canfranc Express, con una estrella Michelin.
Situado a 1194 metros de altitud, el hotel está rodeado de paisajes de alta montaña y cerca de estaciones de esquí. La reciente reapertura del Canfranero, el servicio ferroviario entre Huesca y Canfranc, refuerza su carácter estratégico. El hotel ha recibido reconocimiento internacional por su diseño y concepto.
Experiencia y Costos
Alojarse en el hotel Canfranc ofrece una inmersión en la historia con tarifas acordes a su categoría cinco estrellas. La habitación Deluxe tiene una tarifa base de US$269 por noche sin desayuno, mientras que la Deluxe Superior cuesta US$296 sin desayuno. Para familias, la opción Deluxe Familiar, con dos habitaciones conectadas, parte de los US$592 sin desayuno. Estos valores son orientativos y varían según la temporada.
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