
El economista uruguayo Ernesto Talvi, ex ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay y recientemente incorporado como asesor del Ministro de Economía argentino, Luis Caputo, analizó en una entrevista el plan de estabilización uruguayo de los años 90 y sus posibles lecciones para la Argentina. Talvi enfatizó la necesidad de una estrategia gradual y la importancia de la acumulación de reservas para lograr una estabilidad económica sostenible en el país.
Paralelismos y Desafíos Iniciales
Talvi señaló las similitudes entre las condiciones iniciales de Uruguay en 1990 y la Argentina actual: déficits fiscales elevados, alta inflación y falta de reservas internacionales. Destacó que Uruguay logró reducir la inflación de tres dígitos a un dígito en siete años y medio, un proceso que requirió “paciencia estratégica”. Según Talvi, apurar el proceso de desinflación puede llevar a tasas de interés elevadas y un tipo de cambio apreciado, comprometiendo la sostenibilidad del plan.
El economista explicó que Uruguay tuvo que tolerar una inflación más alta durante un tiempo para poder acumular reservas, una necesidad que Argentina también enfrenta. Además, advirtió que, si bien Uruguay logró equilibrio fiscal a los dos años, esto se logró en parte a costa de salarios deprimidos en el sector público, lo que generó conflictos sociales. Subrayó que, a pesar de los obstáculos y retrocesos, el plan uruguayo no descarriló porque se mantuvo un norte claro y persistente.
Lecciones para Argentina
Talvi destacó la importancia de la continuidad de las reglas de juego, mencionando el caso de Vaca Muerta como un ejemplo de éxito gracias a la estabilidad normativa a lo largo de diferentes gobiernos. En este sentido, sugirió que Argentina podría “vacamuertizar” elementos clave como el equilibrio fiscal y un régimen de inversiones más generalizado. El economista uruguayo también resaltó la necesidad de una coalición política para que el plan sea viable.
En cuanto al tipo de cambio, Talvi consideró que la depreciación del peso a $1500 y la baja de tasas de interés han descomprimido la situación, situando el tipo de cambio dentro de los límites esperables en un plan de estabilización. Finalmente, enfatizó que, si bien el plan argentino enfrentará obstáculos y problemas, ninguno de ellos tiene por qué ser terminal si se mantiene la persistencia y la paciencia estratégica necesarias para alcanzar la estabilidad económica.

