
Un submarino nuclear ruso hundido en aguas del Mar de Noruega está vertiendo material radiactivo en el océano, según recientes investigaciones. El K-278 Komsomolets, de origen soviético, se hundió en abril de 1989 tras un incendio a bordo, generando preocupación por el impacto ambiental en la región.
Detalles del Incidente y el Submarino
El submarino, que se encuentra a una profundidad de aproximadamente 1.700 metros, transportaba no solo el reactor nuclear que lo impulsaba, sino también dos torpedos con cabezas nucleares. Las autoridades rusas han monitoreado la situación desde el hundimiento, realizando expediciones periódicas para evaluar las fugas radiactivas.
Las mediciones recientes indican que los niveles de cesio radiactivo en las cercanías del submarino son significativamente más altos de lo normal. Si bien las autoridades aseguran que los niveles actuales no representan un riesgo inmediato para la salud humana o el medio ambiente, la situación sigue siendo motivo de vigilancia continua.
Implicaciones y Monitoreo Continuo
Expertos señalan que la corrosión gradual del submarino podría eventualmente liberar mayores cantidades de material radiactivo. Se están considerando opciones para mitigar el riesgo a largo plazo, incluyendo el posible sellado del reactor y los torpedos. La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de los acontecimientos, dada la sensibilidad de la zona y el potencial impacto transfronterizo.
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