
En el corazón del barrio porteño de San Telmo, una casona de 1891, diseñada por el ingeniero Huergo, ha sido recuperada por las hermanas Pilar y Dolores. El proyecto, que duró un año y medio, transformó la propiedad en un local comercial y café llamado Rajatabla, con la vivienda de una de las hermanas en la planta superior. La restauración respetó la estructura original y rescató elementos históricos del inmueble.
Reconstrucción y Rescate de Elementos Originales
La restauración, dirigida por la arquitecta Soledad Bersuker, implicó la reconstrucción de techos y pisos, así como la recuperación de la pinotea original. Se diseñaron calcáreos en tonos de manteca y morado para complementar la arquitectura existente. Las hermanas lograron salvar gran parte de la estructura original, incluyendo las carpinterías del living, que fueron restauradas por el dueño anterior. La vivienda presentaba problemas de humedad y deterioro, pero se priorizó la preservación de su luminosidad y el clima original.
Diseño Interior y Detalles Personalizados
La cocina fue diseñada como un ambiente más de la casa, con muebles reciclados y una cocina antigua traída desde Misiones. El plano original de la casa fue respetado, manteniendo la distribución y la luminosidad natural. Uno de los aspectos destacados de la reforma fue la recuperación de la luz cenital mediante lucarnas y pisos traslúcidos, que iluminan tanto la planta baja como la vivienda superior.
Un Espacio Habitado Con Historia y Cariño
En el dormitorio principal, se optó por dejar a la vista las huellas del material en las paredes, creando un efecto visual cambiante según las condiciones climáticas. La terraza, accesible desde el cuarto de la hija de Pilar, fue revestida con calcáreos a pedido, integrándose al diseño general de la casa. La restauración de esta casona no solo recuperó un edificio histórico, sino que también creó un espacio habitado con cariño y detalles personalizados, donde cada objeto cuenta una historia.

