
Una investigación liderada por astrónomos de la Universidad de Lieja, Bélgica, ha resuelto un misterio de 50 años al identificar el origen de las emisiones de rayos X de la estrella γ Cassiopeia (γ Cas). Utilizando el telescopio espacial japonés XRISM, los científicos demostraron que la radiación proviene de una enana blanca magnética que orbita la estrella, y no de la propia γ Cas.
El hallazgo y su impacto
El estudio, publicado en Astronomy & Astrophysics, no solo resuelve este enigma astronómico, sino que también confirma la existencia de una clase de sistemas binarios que hasta ahora solo se había predicho teóricamente. γ Cas, visible a simple vista, había intrigado a los científicos desde 1976 debido a sus inusuales emisiones de rayos X.
La astrónoma Yaël Nazé, de la Universidad de Lieja, explicó que se habían propuesto varios escenarios, incluyendo reconexiones magnéticas locales y la presencia de una compañera estelar. Sin embargo, ninguna hipótesis había sido probada de forma concluyente hasta ahora, gracias a la alta precisión del instrumento Resolve en XRISM.
Observaciones y conclusiones
Las observaciones realizadas entre diciembre de 2024 y junio de 2025 revelaron que las señales del plasma caliente variaban en velocidad, siguiendo el movimiento orbital de la enana blanca. Este hallazgo proporciona la primera evidencia directa de que el plasma ultra caliente responsable de los rayos X está asociado con la estrella compañera compacta.
Este descubrimiento permite comprender mejor la evolución de los sistemas binarios y abre nuevas vías de investigación. Comprender estos sistemas es crucial para estudiar fenómenos como las ondas gravitacionales, emitidas por sistemas binarios masivos al final de su vida útil.
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