El gobierno de Javier Milei enfrenta un clima social adverso, marcado por un aumento del malhumor social, según el último Índice de Irascibilidad Social (IDI) de la consultora Casa3. El estudio revela que, a pesar de los éxitos legislativos como la reforma laboral, el humor de los argentinos cayó en febrero, alcanzando los 14 puntos negativos, el peor registro desde el inicio de su gestión. Este fenómeno no se atribuye a un hecho aislado, sino a la intensificación de problemas preexistentes que erosionan la paciencia social.
Deterioro Económico y Laboral
El principal factor de malestar, según el IDI, es la situación económica y el deterioro del poder adquisitivo. Sin embargo, el dato más preocupante es el aumento del desempleo, que alcanzó el nivel más alto de menciones espontáneas en las mediciones. Además, se observa un deterioro en la esperanza respecto al futuro del país y en las expectativas económicas, tanto personales como colectivas. La percepción generalizada es que lo peor podría estar por venir.
A pesar de este panorama, el gobierno de Milei aún conserva un núcleo duro de apoyo, compuesto principalmente por jóvenes, hombres y sectores de niveles socioeconómicos más altos. Este respaldo se sostiene, en parte, por el «temor al pasado», identificado como el riesgo de un retorno del kirchnerismo. Sin embargo, el informe plantea dos advertencias para el gobierno: la falta de mejoras palpables en el día a día de los ciudadanos y el riesgo de que el estilo de confrontación de Milei termine por molestar a sus adherentes no fanáticos.
El estudio concluye que la sociedad argentina está transitando de un estado de «espera» a uno de «ansiedad», donde los logros macroeconómicos no son suficientes para una ciudadanía que demanda mejoras concretas en su realidad diaria. La capacidad del gobierno para abordar estas preocupaciones será crucial para mantener el apoyo popular y evitar una mayor escalada del malhumor social.

