
La reciente desclasificación de documentos relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España ha generado un intenso debate y análisis. A pesar de la expectación, la documentación no ha revelado secretos impactantes, sino que ha confirmado lo que ya se conocía o se sospechaba. El autor analiza las implicaciones y reacciones ante esta revelación, destacando el papel de diversos actores políticos y sociales.
El ‘Secreto Vacío’ y la Desclasificación
El concepto de ‘secreto vacío’, acuñado por George Simmel, describe una situación en la que un secreto es invulnerable porque no contiene información relevante. El autor plantea si el golpe del 23F se ajusta a esta definición. La desclasificación de documentos, impulsada incluso por el autor en el Congreso, pretendía arrojar luz sobre el evento, pero el resultado ha sido la confirmación de lo ya conocido, sin alterar sustancialmente la interpretación general del golpe. Sin embargo, la falta de grandes revelaciones no significa que no haya aspectos del golpe que merezcan ser investigados a fondo.
Entre los documentos desclasificados se encuentran informes de inteligencia, transcripciones de conversaciones y análisis de la situación política de la época. Muchos de estos documentos ya eran públicos o se encontraban en libros e investigaciones previas. La desclasificación ha permitido, no obstante, un acceso más amplio a esta información, facilitando su análisis y discusión. Se destaca la nota que revela la inquietud del Partido Comunista por los rumores de la implicación del rey en el golpe, un bulo propagado por la extrema derecha. Sin embargo, se reafirma que Juan Carlos I no orquestó el golpe, sino que lo desarticuló.
Reacciones y Beneficiarios de la Desclasificación
Tras la desclasificación, los periodistas han realizado un trabajo generalmente bueno, aunque algunos han exagerado la importancia de ciertos hallazgos. Los políticos, en su mayoría, se han comportado de manera sensata, con excepciones notables. Los historiadores, sorprendentemente, han mostrado poco interés en estudiar a fondo el golpe de Estado, dedicándose en cambio a especulaciones y teorías conspirativas. Los principales beneficiarios políticos de la desclasificación han sido Juan Carlos I y Pedro Sánchez. El primero, porque se ha reafirmado su papel en la desarticulación del golpe, aunque esto se vio empañado por la controversia sobre su residencia en Abu Dabi. El segundo, porque al desclasificar los documentos, ha prestado un servicio a la verdad y a la democracia.
En conclusión, la desclasificación de los documentos del 23F no ha cambiado sustancialmente nuestra comprensión del golpe de Estado. Sin embargo, ha servido para reafirmar la verdad, desmentir bulos y reconocer el papel de los diferentes actores involucrados. El autor destaca la importancia de criticar al gobierno cuando hace las cosas mal, pero también de elogiarlo cuando hace las cosas bien, como en este caso.

