
Durante mucho tiempo, se ha creído que los girasoles siguen al sol a lo largo del día, un fenómeno conocido como heliotropismo. Sin embargo, recientes investigaciones han revelado que esta creencia popular no es del todo precisa. El comportamiento de los girasoles varía según su etapa de crecimiento, presentando matices que desmienten el mito.
El Heliotropismo en Girasoles Jóvenes
Los girasoles jóvenes, en sus primeras etapas de desarrollo, sí exhiben heliotropismo. Sus tallos y flores se mueven de este a oeste a lo largo del día, siguiendo el recorrido del sol. Este movimiento es impulsado por un reloj circadiano interno que regula la expresión de genes relacionados con el crecimiento y la elongación celular. El lado del tallo que está a la sombra crece más rápido, lo que provoca el movimiento hacia la luz.
La Orientación Este en Girasoles Adultos
A medida que el girasol madura, su comportamiento cambia. Una vez que la flor está completamente desarrollada, el heliotropismo cesa y la planta se orienta permanentemente hacia el este. Esta orientación fija ofrece ventajas importantes para la reproducción. Al amanecer, la flor orientada al este se calienta más rápidamente, lo que atrae a los polinizadores, como las abejas, que prefieren las flores cálidas. Además, esta orientación reduce el riesgo de daño por el viento y el estrés hídrico.
En resumen, aunque los girasoles jóvenes siguen el sol, los girasoles adultos se orientan al este para maximizar su éxito reproductivo. Este cambio de comportamiento demuestra la adaptabilidad y complejidad de estas fascinantes plantas.
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